El presente nos enfrenta a nuevos problemas, pero también a múltiples dilemas ya experimentados en la larga historia de las técnicas. Cada vez que un gran invento sacudió las formas de vivir y pensar, se volvió a plantear la pregunta acerca de lo humano y su preservación, como si la técnica supusiera necesariamente un avasallamiento de su esencia.
Esa pregunta, sin embargo, hoy se vuelve inquietante por las nuevas propiedades cognitivas de las máquinas. ¿Qué tipo de relación mantenemos hoy con los dispositivos que nos orientan, responden a nuestras preguntas y median buena parte de nuestras decisiones cotidianas?
Los objetos técnicos parecen haber dejado de ser meras extensiones de las capacidades humanas o instrumentos destinados a optimizar el trabajo. En la actualidad conforman entramados complejos que modelan el espacio mismo en el que se desarrolla la experiencia. La expansión de la inteligencia artificial, las redes digitales y los objetos conectados modifica profundamente nuestras formas de percibir e intervenir en el mundo.
En este contexto, el vínculo con las máquinas ya no puede describirse únicamente en términos funcionales, sino que adquiere dimensiones culturales, sociales y (quizá por primera vez) existenciales.
A través del análisis de estas transformaciones, examinaremos algunos de los procesos más relevantes de nuestro tiempo para comprender de qué manera se reconfigura la posición humana frente a un entorno cada vez más tecnificado.